Oración a San Cipriano contra maleficios y hechizos

Oración a San Cipriano contra maleficios y hechizos

San Cipriano es bien conocido por ser el principal proveedor de milagros increíbles vinculados directamente con la ruptura de hechizos y maldiciones. Se cree que este poder le vino dado gracias a su gran devoción a Dios mientras estuvo con Vida. Por esa razón, en todo momento, San Cipriano es invocado para deshacer, desde la raíz, cualquier hechizo realizado con la finalidad de hacerle daño a las personas. 

Su personalidad justa y sincera, fueron las principales armas que Dios consideró que eran de gran valor para hacerlo uno de sus más fiables soldados. Por eso, la siguiente oración debe ser dicha en voz alta con mucha fe, de manera que tus oraciones lleguen al más alto lugar a donde reposa con ternura la gracias de nuestro San Cipriano.

Oración a San Cipriano para romper hechizos y maldiciones

“Omnipotente padre celestial te ruego le concedas a tu siervo humilde San Cipriano que todo hombre o mujer que alcance a rezar de manera devota su oración, y que por su santa intercesión, se encuentre alejado de los hechizos, posesiones, sortilegios, encantamientos y otras malas artes de brujería, pero también que se encuentren a salvo de las tempestades, terremotos, huracanes, rayos e incendios. Amen.

Altísimo Dios Creador Nuestro, por las oraciones a la Virgen María, a los Ángeles buenos y por los Santos que te rodean, te pido que anules y desvanezcas todos aquellos sortilegios y ligaduras que se han hecho o hagan (de día o de noche) por hombres infames y mujeres perversas contra tu siervo. Pero también te ruego que todos aquellos enemigos y contrarios sean malditos. Para que luego se deshaga todo embrujo o maleficio que se haya realizado por invocación de virtudes y potestades infernales, que hayan sido por figuras grabadas en oro, plata, cobre, estaño, hierro, plomo u otro metal cualquiera; ya sea por huesos de muerto, de hombre, o animal de cuatro patas, o de aves nocturnas.

Así mismo, aparta de mí todos los maleficios que puedan ser hechos en montañas, valles,  fortalezas o en castillos de moros, en campos o en viñas, en bosques o en selvas, junto a un árbol o bajo una mata o bajo una piedra. En cabaña o en casa de campo, en la pared de una iglesia, convento o ermita, en el lecho o en el pozo de una casa, o en cualquiera otro sitio de la tierra elevado o profundo. También destruye los embrujos que se dan en comida o en bebida, o se pudren en aguas corrompidas, o se consumen o han sido consumidas por el fuego.

Oh, Dios Todopoderoso, santo y bueno, haz que desaparezca todo ello de mi y que queden deshechas todas esas malas cosas que se dicen o se hacen cuando cae la noche, librandome de todo mal y peligro, de vientos y pedriscos, de aguaceros y turbiones, de rayos y centellas, de fantasmas y visiones, de emboscadas y traiciones, de dagas y cuchillas y de toda cosa mala. Por tu Hijo Jesucristo, por la santísima virgen María, los ángeles y arcángeles, elevo por siempre mi plegaria: Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.

Amen.”

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