Oración Gloria religiosa

Oración Gloria de la Religiosa Misa

Para todos los que profesan la fe y las enseñanzas cristianas ir cada domingo a misa se trata de una cita obligada con nuestro padre, que es el que siempre nos espera para brindarnos lecciones importantes que llenen nuestra vida a través de su palabra.

Ir al encuentro de una misa siempre ha sido un precioso ritual que nos abre las puertas del cielo, para encontrarnos con un mundo repleto de felicidad y grandiosas cosas. Es por ello que dicho encuentro se debe realizar sin excusas pues de eso se tratan los mandamientos más bonitos que nos ha dejado Dios en la tierra. 

En el transcurso de la misa, se desarrollan diversas oraciones que al momento de recitarlas logramos conectarnos de manera más profunda con Dios, alabamos y glorificamos al Padre. Este tiempo que pasamos en la misa se lo dedicamos integró a las tres divinas personas, padre, hijo y espíritu santo. La misa se trata de momento para ser uno en comunión con Dios y tener el privilegio de aprender junto a él y de su palabra, conocer sus  mandamientos, hacer la comunión y abrazarnos como hermanos.

El inicio de la misa se hace con unas palabras por parte del padre y con ello la profesión de fe. En el transcurso de este tiempo, le abrimos el corazón a Jesús delante del padre y con ello le decimos que sí creemos en él y en él poder que tiene sobre la tierra y sus naciones. Este se trata de un momento que requiere de toda nuestra atención, ya que tenemos que hacerlo con mucha fe.

Al finalizar casi toda la liturgia y los instantes milagrosos que nos llenan de gozo el alma, nos brindamos un gran abrazo de paz para recordarnos que somos uno ante Dios y que por eso  debemos comportarnos como tal, que somos hermanos conjugados en la sangre de Dios, hijos del padre. Por lo que siempre debemos mantenernos en completa armonía.

Oración a la Gloria de la Misa

Este momento es de gran entrega y que se realiza uno de los cantos más hermosos de toda la homilía, se trata del Gloria. A continuación lo señalamos para que siempre lo lleves contigo y junto a tu fe. Recuerda que la fe es la única capaz de hacernos más humildes y piadosos antes los ojos de Dios. 

“Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;

Porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén”

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